Bilingual children and homework

The Lesson_Picasso

 Dear parents of bilingual children:

I’m going to write about the benefits of helping your bilingual child with his/her homework, and I’m just writing from my own experience as a mother.

My daughter is seven years old and she is doing her second year of Elementary School in Italy. I’ve always talked to her in Spanish, according to the OPOL method and now she is a bilingual child.

Last year while my girl was doing her first year at school and starting to read, I couldn’t dedicate enough time to help her with her homework, due to my professional and academic commitments, so instead I brought her to private tuition with other kids of her same age.

However this year my daughter insisted to do her homework with me at home, so we seat almost every afternoon for a couple of hours and I help her with her  homework and with the study of the different subjects: Maths, Italian, Foreign Language…

Thanks to this routine not only have I managed to save money, but I’ve also had the opportunity to observe some of the benefits of helping your children with their homework when your mother tongue is minority.

1.       Improvement of the academic skills using the minority language as working language.

This contributes to achieve a more balanced bilingualism, that is to say, having a high and similar skill in both languages and the ability to use them efficiently in different fields and situations.

I was quite surprised to realize how, once my daughter had learnt to read in Italian, she was able to read also in Spanish even though nobody had taught her how to do it; but now it turns out that when we’re doing some maths exercises she counts in Spanish instinctively and just because she is with me at that moment, so thanks to my help, she is also learning the Spanish name for the operations, factors, etc.

When we are working on Lingua Italiana and she has to do a composition, summary or  analysis, we also speak in Spanish and practise the subject’s own metalanguage.

2.       Training in Learning Strategies.

Using my mother tongue as a learning strategy has been very useful to explain some orthographic rules in the case of Italian homophones, as in the case of the pairs “ho”, “o”; “é”, “e”; “a”, “ha”, just by focusing on the meaning of the words in Spanish.

Learning Strategy training can be useful not only when learning a second language, but also for other subjects. Once the child gets familiar with strategies he/she will be able to develop his/her own learning strategies and become a more autonomous learner.

3.       Improvement of one’s self skills in the working language

I had learnt Italian  in an autodidact way (by full immersion) until now, and even if I had attained a language certificate for level C2 of the CEFRL in Italian (that is, the highest level certification), I had not examined in depth many of the explicit rules of grammar and writing.

Besides, this activity allows me to gain access to first hand cultural references (literary, historic, social, geopolitical, procedural, and so on) that usually aren’t available to language learners even in a situation of immersion.

Learning along with your child is a rewarding experience that prepares you to integrate into a foreign society, for being able to help him/her in the future, for building up his/her identity and for sharing his/her worldview.

4.       Promotes affective factors in learning.

Not only my child benefits from her mother’s help at her own home, moreover she enjoys quality time with me, exchanging knowledge and experiences, while I can monitor her learning and encourage the development of her abilities.

The minority language turns into a working language for learning that equals the language used at school, increasing its value and the child’s attitude towards it.

But also, as a mother whose mother tongue is different from the working language used at school, I often provide my daughter  the occasion to teach me something and that fills her with great pleasure and pride, increasing her self esteem, improving her self-perception and promoting the development of her learner autonomy.

5.       Free access to teaching resources.

Last but not least, a wink to all of you who apart from being parents are also teachers:

As a Spanish FL teacher I’m always aware of anything related to methodology and learning practices, so I consider the teachers’ methods, the textbooks’ approach, the worksheets or didactic materials, etc.

Who of you are teachers: I can assure you that working with your child you will get many ideas to adapt or create new activities for your students.

Haciendo los deberes

P.S.

This is my first post in English.

“There’s always a first time.”

Pasa la vida…

Hoy se le ha caído el primer diente (incisivo central inferior) a Isabella; era tan pequeñito, que me ha hecho sentir ternura y un poquito de pena…  mi niña se está haciendo mayor: en septiembre comienza el primer curso de primaria y me hace mucha ilusión que empiece el cole “de verdad”, con sus libros de lengua y de ciencias, sus cuadernos, su estuche con tres cremalleras lleno de lápices nuevos, su diario de clase… Un nuevo mundo se abre ante ella y yo revivo esta emoción en primera persona, no sin un poco de nostalgia de mi propia niñez.

En estos días de calor y apatía, enciendo a diario el ordenador, dispuesta a retomar mi trabajo con la tesina, pero no consigo prender la mecha del estudio: correo electrónico, redes sociales… necesito un asiento ergonómico para mis horas de navegante sin rumbo (¡qué dolor de espalda!). Quizá esta desgana se deba a un surmenage intelectual o a un bajón anímico tras el fallecimiento de mi padre hace ahora un mes: la vida pasa, o nosotros pasamos por ella siguiendo nuestro camino,  renunciando a cosas y diciendo adiós a personas en cada estación, para encontrar nuevas ilusiones a lo largo del recorrido.

Al tomar hoy en mi mano el dientecito de mi hija, me ha recordado la semillita que encierra dentro de sí el misterio del ciclo de la vida, y como estamos en época de cosecha, he decidido recoger aquí este pensamiento y comenzar a trabajar para que futuros proyectos puedan dar su fruto el día de mañana.

El filtro afectivo.

"Serpiente multicolor", por Isabella.Hace algún tiempo que no escribo en el blog y desde que volvimos de España el año pasado, no he vuelto a tocar el tema del bilingüismo.

Este otoño la cosas tomaron el curso habitual: apenas llegada a Italia mi hija no quería hablar en italiano, luego fue poco a poco adaptándose y se soltó completamente al retomar las clases en la guardería. Yo ya temía que pasara lo del año anterior: que cambiara completamente el chip y acabase por comunicarse también conmigo en italiano, pese a que yo siempre me dirijo a ella en español.

Al inicio, repito, así fue, pero tras un periodo de afianzamiento de sus competencias en italiano, desde hace unos tres meses ha comenzado no sólo a responderme en español, sino también a dirigirse a mí en mi lengua materna, y estoy verificando día tras día que la tendencia va en aumento. No sé cuál será la razón de este cambio, aunque podría conjeturar que son varios los elementos catalizadores de este resultado: la exposición a una tercera lengua en las clases de inglés para niños en edad preescolar, la exposición al dialecto, tanto a nivel informal (familia y amigos), como a nivel formal (sus maestras han incluído en el currículo diversas actividades en siciliano), la mayor edad y capacidad, y el componente emotivo: mi hija es muy feliz cuando estamos en España y recuerda a los abuelos, los titos, las actividades extraescolares; asocia también su estancia allí a las vacaciones estivas, a la playa, la piscina…

Seguramente es un claro ejemplo de aplicabilidad precoz de la teoría del filtro afectivo de Krashen. Al mismo tiempo, observo que crece su curiosidad por los idiomas, que le gusta “enseñar” a su padre a decir cosas en español y jugar a “cómo se dice X en italiano/siciliano/inglés/español” conmigo, lo que quiere decir que ha afianzado el “andamiaje” de su interlingua y está desarrollando estrategias de aprendizaje a un ritmo exponencial. En abril volveremos a España para quedarnos tres o cuatro meses. Este año intentaré que siga recibiendo input en inglés (y en italiano, porque en septiembre inicia la escuela primaria) y que, como el año pasado, desarrolle otras actividades extraescolares (música y pintura) pues en estos ambientes más relajados se muestra mucho más contenta y participativa. Además, le encanta dibujar.

Verde Envenenado.

Queremos ser más respetuosos con el medio ambiente, queremos alimentos más genuinos, buscamos la producción a Km0, los frutos de cultivo ecológico y evitar las bolsas de plástico y las bandejas de poliestireno.

Se podría pensar que viviendo al Sur de Sicilia, en un pueblecito rodeado por fértiles campos y verdes colinas desde las que se avista el mar, la cosa no debe de resultar difícil; de hecho aquí uno puede abastecerse de casi cualquier alimento sin pisar un supermercado o una gran superficie: hay señores que te traen los huevos frescos que sus gallinas ponen a diario, las verduras (ecológicas) de su huerto, hay quien fabrica el queso. La playa está a pocos kilómetros y hay quien trae pescado fresco al pueblo, aunque como también hay riachuelos de montaña, puede ser divertido echar una mañana pescando truchas. Las carnicerías traen la carne de criaderos cercanos, el agua del grifo tiene buen sabor y casi todas las familias tienen algún terrenillo con cuatro olivos de cuyas aceitunas, prensadas en la estupenda almazara local, sacan aceite para todo el año.

¿Cuál es, entonces, el problema?

El problema se llama “Polo Petroquímico de Priolo”: una macro-fábrica de gases y vertidos venenosos junto al mar, a veinticuatro kilómetros de mi pueblo. Toda la costa desde la parte Sur de Catania hasta Siracusa está contaminada desde hace años con ácido sulfúrico y mercurio, la fauna marina envenenada, los vertidos llegan hasta los acuíferos y contaminan los cultivos; ha habido casos de graves malformaciones en recién nacidos, atribuidas a las altas cantidades de mercurio presente en el pescado consumido por la madre, y las neoplasias van en aumento entre personas de todos los grupos de edad, superando hasta tres veces la media de la estadística nacional.

Se han realizado análisis en los sedimentos marinos de la ensenada de Augusta, encontrando altísimas concentraciones de mercurio (hasta veinte mil veces superiores al límite legal consentido), de níquel, cromo y cobre: Parece ser que hasta los peces han sufrido mutaciones genéticas.

Obviamente todo lo que cae alrededor de este Polo viene contaminado, pero ¿qué ocurre con los terrenos del interior? ¿Y los pueblecitos de montaña?

Mucha gente de la zona cultiva amorosamente su huerto libre de OGMs y pesticidas, ignorando que cuando llueve, sus lechugas, tomates, pimientos, fresas y uvas se están dando un baño de lluvia ácida.

Este dato ha sido comprobado en los charcos que se forman cuando comienza a llover: tienen un color ocre y un ph bastante ácido ¿Dónde? En un pueblo de montaña, a unos cuarenta kilómetros del Polo Petroquímico de Priolo y a unos setecientos metros de altitud. Los gases se condensan en la atmósfera y viajan con las nubes, descargando a veces, a muchos kilómetros de la fábrica.

Por este motivo, muchas veces prefiero comprar el pescado congelado y la fruta del Trentino (ejem…  el ecologismo a nivel personal tiene sus paradojas).

Por este motivo también, quiero reflejar mi preocupación en mi blog, denunciar esta situación vergonzosa y recordar en este post a una querida amiga y persona entrañable, que ha fallecido el mes pasado tras varios años de lucha contra el cáncer. Ti voglio bene, L.

De nuevo en Italia

Bueno, bueno… pues ya estamos de nuevo en Italia (iba a decir “en casa”, pero la nostalgia de mi tierra y de los míos hace que la expresión se me atragante).
Para no extenderme mucho, como era de esperar, Isabella se adaptó estupendamente al ambiente español (guardería, excursiones, clases de iniciación musical, clases de natación…) y a las vacaciones en la playa con la familia: estaba de lo más sociable y ha hecho muchos amiguitos. A partir de la 2ª-3ª semana en Sevilla comenzó a hablar con fluidez en español con todo el mundo (yo misma incluida) y de ahí en adelante su vocabulario fue aumentando en una veloz progresión aritmética mientras que su dominio de la base gramatical (avalando las teorías de Pinker y Chomsky -aquí una cita intelectual, para que conste que he estudiado-) lo hacía en progresión geométrica…
En cualquier caso, en su itagnolo sigo encontrando ejemplos de code-switching/code-mixing: yo por ejemplo suelo usar la expresión “no me digas que…” y ella lo interpretaba como “no me decirme que…”.

Ahora que llevamos unos días aquí la situación se repite pero a la inversa: llegó a decirle a su padre que no quería volver a Italia porque había olvidado el Italiano. Se comunica con nosotros en español y se niega a hablar con otros adultos. Con los niños es otra historia: le cuesta menos comunicarse y jugando con ellos, va recuperando el vocabulario y las expresiones en Italiano; por desgracia en mi pueblo la oferta de actividades extraescolares y de tiempo libre no es muy amplia (aquí un eufemismo…) y sólo he podido llevarla a una guardería donde la mayoría de los críos son más pequeños. Para colmo el domingo resbaló en casa y cayendo contra el suelo se abrió una brecha bajo el mentón, así que hasta después de Ferragosto, “niente asilo”.

En España hablé del tema del bilingüismo con una conocida que es psicóloga y que tiene una hija cuyo padre es italiano: me comentó que su hija también empezó más tarde a hablar, pero que lo del cambio de código lo llevaba estupendamente. Esta chica siempre hablaba en español con el padre de su hija, le venía natural hacerlo así porque él ya conocía nuestra lengua. Mi caso es diferente, ya que mi marido no sabía “ni papa” de español antes de conocernos y yo ansiaba practicar el italiano; pero como nunca es tarde, y mi marido ya entiende bastante español (y lo habla un poco), hemos acordado que en casa yo lo utilizaré siempre, tanto con mi hija como con él, aunque él responda en italiano (o en siciliano). Veremos si así mi hija mantiene el español en sus conversaciones, porque el invierno pasado, apenas comenzó la Scuola y se adaptó al italiano, dejó de hablar español conmigo.

Reír, Pensar, Llorar…

Qui trovate la recensione di Gente di Dublino (Dubliners) in Italiano.

Siempre se ha dicho que la lectura del Quijote, según a qué edades, puede hacernos reír (si lo leemos siendo aún niños), reflexionar (de adultos) o llorar (de ancianos).

Algo parecido me ha ocurrido recientemente cuando he tenido la oportunidad de leer Dubliners, de James Joyce. En casa siempre hemos tenido muchos libros de todo pelaje y género, y por supuesto, una copia del Ulises del escritor irlandés tenía su huequecito en la estantería; el caso es que nunca me había atraído aquel libro “gordo” y tostón, pero desde que he tenido que hacer un pequeño comentario de Dubliners para un curso, he descubierto que Joyce era verdaderamente un genio, y ahora no veo la hora de que lleguen las vacaciones para leer Ulysses y, si me alcanzan las neuronas, también Finnegans Wake.

Me ha sorprendido profundamente el grado de penetración psicológica y la profundidad del autor en el retrato de sus dublineses, y he llegado a dos conclusiones:

– Joyce escribió Dubliners con tan sólo veinticinco años: hoy en día, por la época que nos ha tocado vivir, un joven de veinticinco años no sólo no sería capaz de escribir un libro así, sino que además, dudo que consiguiera apreciar toda la riqueza psicológica de la obra.

– Me alegro de no haber leído Dubliners con veinticinco años, pues seguramente, tampoco habría vivido aún lo suficiente ni tendría la madurez ni autoconciencia necesarias para poder compartir (aunque sea intelectualmente) la epiphany o insight de los protagonistas de sus relatos.

Método OPOL: One Person One Language.

Un conocido sistema para educar a nuestros hijos en el bilingüismo es el llamado método OPOL (una persona, una lengua).

Cada progenitor se comunica con su hijo exclusivamente en su lengua nativa, de modo que el niño asocia esa lengua con el progenitor, quien además le proporcionará un modelo de pronunciación y gramática correcto.

Esto permite que, si ambos progenitores hablan lenguas diversas entre sí y también distintas de la de la comunidad en la que residen, el niño pueda comunicar con cada uno de ellos en una lengua distinta (minoritaria) y en la lengua mayoritaria con el resto de la comunidad (colegio, amigos…).

Sin embargo, no es un sistema fácil de aplicar debido a las muchas influencias de la lengua y cultura mayoritarias, y su éxito requiere aumentar la exposición a la lengua minoritaria con refuerzos adicionales: televisión, canciones, lecturas, visitas al país de origen, actividades recreativas y lúdicas en lengua minoritaria, etc…

Os propongo la siguiente encuesta:

Inglés con Muzzy

Hace unos meses pedí el pack multilingüe de Muzzy a Early Advantage UK, y tras algunos problemillas con el pedido, por fin lo recibí en casa.
Ante todo, quiero señalar que el paquete multilingue, con Español, Francés, Alemán, Italiano, Inglés Británico e Inglés Americano sólo está disponible en el sitio de UK (es una edición especial 20 aniversario). Se pueden adquirir aparte las versiones en chino mandarín y creo que también en ruso.

Yo he comprado el nivel 1 y el nivel 2 multilingües, que traen los dibujitos de la historia de Muzzy, y además un librito de vocabulario, un cd con canciones, un cd-interactivo (aún no probado), un cd para los padres, un póster y el peluche Muzzy.

Mientras sacaba las cosas del paquete, ofrecí el peluche a mi hija, que tiene 4 años  y no mostró mucho entusiasmo…lo rechazó con un “nun mi piaaaceee” (claro, ya estamos en la edad de la Barbie y del “todo rosa y violeta”).
Luego, se animó con la idea de ver los dibujitos, así que puse el primer cd en INGLÉS con las historias 1 y 2 (dura poco). Mi hija no sabe inglés, aunque se queda con las palabras que aparecen en series como Dora o Diego (up, down, star…) y los números y colores que les enseñan en el cole.

Se quedó sentada en el sofá muy atenta a los dibujos, y cuando llegó el momento en que hizo su aparición Big Muzzy, se levantó de un salto y corrió a buscar el peluche de Muzzy que antes había soltado con desdén sobre una silla. Lo tuvo entre las manos todo el tiempo que duraron los dibujos.

Cuando terminaron los 2 primeros episodios, me pidió más, pero yo los puse de nuevo desde el inicio y le dije que al día siguiente veríamos los demás capítulos. Al día siguiente vimos el CD 2 (episodios 3-4) y el CD 3 (episodios 5-6) del nivel 1.

La historia en sí, dura poco pero se introducen muchos conceptos (pronombres -presentaciones-, números, colores, hora, partes del cuerpo, adjetivos, preposiciones, adverbios…) e imagino que con la repetición, y trabajando con el vocabulario, el niño irá aprendiendo lo básico, al tiempo que se va familiarizando con la fonética.

Ahora estamos en España y no me he traído los Cds de Muzzy, pero en cuanto volvamos a Italia comenzaré a verlos con ella y a comentar las acciones de los personajes, repetir las canciones, etc…

También pienso llevar otros Dvds de dibujos en español, para conseguir un input suficiente para mantener lo que está aprendiendo ahora en España, e incluso aprender vocabulario nuevo, pues en su entorno, con la única que habla en español es conmigo.

Bilingüismo e identidad

 Quiero compartir, inspirándome en blogs de otras madres en situaciones similares a la mía, algunas anécdotas y “notas de campo” de mi experiencia como madre de una niña bilingüe y observadora de primera mano. Sin pretensiones científicas, pues no soy investigadora y aún me queda mucho para terminar la carrera de Psicología, escribo estas entradas a modo de diario, como ejercicio de reflexión y de autoanálisis, como desfogue…

El aprendizaje de nuestros niños en cuanto a la lengua y cultura, tendrá mucho que ver con nuestra forma de sentir y de relacionarnos con el lugar donde habitamos, con nuestra familia, integración laboral y en la comunidad, etc…, así que creo que es interesante compartir algunas reflexiones que nos hemos hecho durante estos años de “forasteras en tierra extraña” y las que nos hagamos cotidianamente.

 Mi hija tiene 4 años y prácticamente desde que nació vivimos con mi marido (italiano) en un pueblecito de Sicilia, aparte algunos meses al año que vamos a España y nos quedamos en casa de mi familia.
En mi casa en Sicilia, somos sólo mi marido, mi niña y yo, y desde hace un año y medio también se queda con nosotros mi suegra (que habla siciliano). Mi marido habla poco español, así que con él hablo italiano, mientras que con mi hija intento hablar sólo en español.

Durante los dos primeros años de la vida de mi hija, ha estado siempre conmigo en casa, y sólo oía el italiano cuando estábamos reunidos en familia, ya que incluso los dibujos animados se los ponía en español (¡gracias, Emule!).
Luego empecé a llevarla al nido horas sueltas algunos días. Mi hija hablaba mucho, pero no se le entendía nada. Respecto a los niños de su edad, iba retrasada a nivel de expresión verbal, aunque entendía todo lo que se le decía tanto en español como en italiano.

Cuando empezó la escuela (poco antes de los 3 años) no hablaba bien ninguno de los dos idiomas. Una de las maestras me llegó a decir que yo debería hablarle más en italiano, porque tenía dificultad a comunicarse con sus compañeros y se frustraba mucho. Yo, no le hice ni caso, porque ya había leído algo acerca del sistema OPOL  y no estaba dispuesta a tirar la toalla a la mínima dificultad; también había leído que era normal que los niños bilingües (que crecen en situaciones como la de mi hija) empezaran a hablar más tarde que el resto de sus coetáneos, así que hice oídos sordos a estos y otros comentarios.

 En abril nos fuimos a España y tuvo su primer shock importante (las veces anteriores en España, estaba conmigo y con mi familia), pues ya había hecho amistad en su Scuola italiana y aunque no hablaba tanto como los demás niños, estaba muy bien (mi hija es muy sociable, por suerte para ella). En cuanto llegamos a Sevilla, la llevé a una guardería y al inicio tuvo problemas para comunicarse, lógicamente, pero la adquisición de la competencia para expresarse en español fue increíblemente rápida (2-3 semanas y ya parecía que llevaba una vida en España). Yo me quedaba admirada cuando la oía recitar la poesía “la primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido”. Se integró muy bien en su colegio de Sevilla e iba muy contenta por las mañanas. Las maestras también me comentaron que había aprendido a comunicarse en español muy pronto (por necesidad: nadie la entendía si hablaba en italiano).

Cuando a finales de julio (3 años y medio) nos volvimos a Italia, no quería hablar italiano: había adquirido fluidez con el español y no quería esforzarse a hacer lo mismo con el italiano. Echaba de menos a sus amiguitas del colegio y a mi familia española. Cuando a mediados de septiembre empezó de nuevo la Scuola, no tuvo más remedio que adaptarse. Poco a poco empezó a sustituir el español por el italiano y ya ni siquiera conmigo hablaba español (excepto algunas palabras que intercalaba  en sus discursos italianos). Su nivel de italiano entonces creo que era casi el normal para su edad:  mucho vocabulario, aunque continuaba teniendo problemas con las estructuras gramaticales y mezclando ita-es… otra cosa que hacía era conjugar los verbos italianos en español o viceversa, un verbo español, como si fuera un regular italiano. Durante ese invierno veía los dibujos animados casi exclusivamente en italiano (ahora me doy cuenta de que cometí un error al no aprovechar para reforzar la lengua minoritaria en ese periodo). 

En marzo de 2011 llegó mi madre (que no habla italiano) a quedarse un mes con nosotros, antes de volvernos para España. Mi hija, al principio, no quería hablar con ella, incluso demostraba cierta “hostilidad”… pero poco a poco fue recuperando la confianza y se volvieron  compañeras de juego: mi hija se inventaba historias tipo rol-play y tenían sus conversaciones italo-españolas. Poco a poco iba introduciendo palabras en español en su vocabulario.  

Llegamos a España el 12 de abril, y dos semanas después (mi hija había ido al cole sólo 5 días, debido a las vacaciones de Semana Santa) en casa seguía hablando italiano. Cuando salíamos y encontrábamos gente, no hablaba, sino que para comunicarse utilizaba ingeniosamente los juegos de mímica o bien se dirigía a mí en voz baja en italiano, para que yo dijera algo a la persona a la que ella quería transmitir un mensaje.
Esta vez lo ha pasado mal. En el cole ha hecho amistades entre sus compañeros en seguida, pero también ha tenido salidas de genio por problemas de comunicación. Me decía que echaba mucho de menos a su papá, su colegio, su maestra… Las noches las pasaba un poco agitada, dormía fatal y estaba muy inquieta antes de irse a dormir. Tengo muchas anécdotas de esta  reciente fase; por ejemplo: un día me pidió en italiano que nos fuéramos al piso de arriba,  y cuando le pedí que me dijera “arriba” en español (que lo sabía de sobra), con tal de no acontentarme, me respondió “up”. 

Llevamos mes y medio en España y mi hija ya se ha relajado y habla más en español (incluso para dirigirse a mí), aunque mezclando el vocabulario,  la conjugación de los verbos y la formación de plurales. En el cole está muy contenta y se queda también a comer allí. Dentro del horario de la guardería, tiene también clases de inglés, y le gusta mucho ese espacio de juego, seguramente porque se encuentra en igualdad de condiciones que sus compañeros; además ella identifica el inglés con mi hermano, que vive en Irlanda .

 Otro espacio de juego que le he buscado y que le encanta, son unas clases de iniciación a la música para niños de preescolar: todas las tardes me pregunta si hay clase de música y su maestra me dice que en la música y el juego con los instrumentos ella ha encontrado también un momento lúdico en el que no necesita utilizar el español para comunicarse con sus compañeros.

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