Método OPOL: One Person One Language.

Un conocido sistema para educar a nuestros hijos en el bilingüismo es el llamado método OPOL (una persona, una lengua).

Cada progenitor se comunica con su hijo exclusivamente en su lengua nativa, de modo que el niño asocia esa lengua con el progenitor, quien además le proporcionará un modelo de pronunciación y gramática correcto.

Esto permite que, si ambos progenitores hablan lenguas diversas entre sí y también distintas de la de la comunidad en la que residen, el niño pueda comunicar con cada uno de ellos en una lengua distinta (minoritaria) y en la lengua mayoritaria con el resto de la comunidad (colegio, amigos…).

Sin embargo, no es un sistema fácil de aplicar debido a las muchas influencias de la lengua y cultura mayoritarias, y su éxito requiere aumentar la exposición a la lengua minoritaria con refuerzos adicionales: televisión, canciones, lecturas, visitas al país de origen, actividades recreativas y lúdicas en lengua minoritaria, etc…

Os propongo la siguiente encuesta:

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Inglés con Muzzy

Hace unos meses pedí el pack multilingüe de Muzzy a Early Advantage UK, y tras algunos problemillas con el pedido, por fin lo recibí en casa.
Ante todo, quiero señalar que el paquete multilingue, con Español, Francés, Alemán, Italiano, Inglés Británico e Inglés Americano sólo está disponible en el sitio de UK (es una edición especial 20 aniversario). Se pueden adquirir aparte las versiones en chino mandarín y creo que también en ruso.

Yo he comprado el nivel 1 y el nivel 2 multilingües, que traen los dibujitos de la historia de Muzzy, y además un librito de vocabulario, un cd con canciones, un cd-interactivo (aún no probado), un cd para los padres, un póster y el peluche Muzzy.

Mientras sacaba las cosas del paquete, ofrecí el peluche a mi hija, que tiene 4 años  y no mostró mucho entusiasmo…lo rechazó con un “nun mi piaaaceee” (claro, ya estamos en la edad de la Barbie y del “todo rosa y violeta”).
Luego, se animó con la idea de ver los dibujitos, así que puse el primer cd en INGLÉS con las historias 1 y 2 (dura poco). Mi hija no sabe inglés, aunque se queda con las palabras que aparecen en series como Dora o Diego (up, down, star…) y los números y colores que les enseñan en el cole.

Se quedó sentada en el sofá muy atenta a los dibujos, y cuando llegó el momento en que hizo su aparición Big Muzzy, se levantó de un salto y corrió a buscar el peluche de Muzzy que antes había soltado con desdén sobre una silla. Lo tuvo entre las manos todo el tiempo que duraron los dibujos.

Cuando terminaron los 2 primeros episodios, me pidió más, pero yo los puse de nuevo desde el inicio y le dije que al día siguiente veríamos los demás capítulos. Al día siguiente vimos el CD 2 (episodios 3-4) y el CD 3 (episodios 5-6) del nivel 1.

La historia en sí, dura poco pero se introducen muchos conceptos (pronombres -presentaciones-, números, colores, hora, partes del cuerpo, adjetivos, preposiciones, adverbios…) e imagino que con la repetición, y trabajando con el vocabulario, el niño irá aprendiendo lo básico, al tiempo que se va familiarizando con la fonética.

Ahora estamos en España y no me he traído los Cds de Muzzy, pero en cuanto volvamos a Italia comenzaré a verlos con ella y a comentar las acciones de los personajes, repetir las canciones, etc…

También pienso llevar otros Dvds de dibujos en español, para conseguir un input suficiente para mantener lo que está aprendiendo ahora en España, e incluso aprender vocabulario nuevo, pues en su entorno, con la única que habla en español es conmigo.

Bilingüismo e identidad

 Quiero compartir, inspirándome en blogs de otras madres en situaciones similares a la mía, algunas anécdotas y “notas de campo” de mi experiencia como madre de una niña bilingüe y observadora de primera mano. Sin pretensiones científicas, pues no soy investigadora y aún me queda mucho para terminar la carrera de Psicología, escribo estas entradas a modo de diario, como ejercicio de reflexión y de autoanálisis, como desfogue…

El aprendizaje de nuestros niños en cuanto a la lengua y cultura, tendrá mucho que ver con nuestra forma de sentir y de relacionarnos con el lugar donde habitamos, con nuestra familia, integración laboral y en la comunidad, etc…, así que creo que es interesante compartir algunas reflexiones que nos hemos hecho durante estos años de “forasteras en tierra extraña” y las que nos hagamos cotidianamente.

 Mi hija tiene 4 años y prácticamente desde que nació vivimos con mi marido (italiano) en un pueblecito de Sicilia, aparte algunos meses al año que vamos a España y nos quedamos en casa de mi familia.
En mi casa en Sicilia, somos sólo mi marido, mi niña y yo, y desde hace un año y medio también se queda con nosotros mi suegra (que habla siciliano). Mi marido habla poco español, así que con él hablo italiano, mientras que con mi hija intento hablar sólo en español.

Durante los dos primeros años de la vida de mi hija, ha estado siempre conmigo en casa, y sólo oía el italiano cuando estábamos reunidos en familia, ya que incluso los dibujos animados se los ponía en español (¡gracias, Emule!).
Luego empecé a llevarla al nido horas sueltas algunos días. Mi hija hablaba mucho, pero no se le entendía nada. Respecto a los niños de su edad, iba retrasada a nivel de expresión verbal, aunque entendía todo lo que se le decía tanto en español como en italiano.

Cuando empezó la escuela (poco antes de los 3 años) no hablaba bien ninguno de los dos idiomas. Una de las maestras me llegó a decir que yo debería hablarle más en italiano, porque tenía dificultad a comunicarse con sus compañeros y se frustraba mucho. Yo, no le hice ni caso, porque ya había leído algo acerca del sistema OPOL  y no estaba dispuesta a tirar la toalla a la mínima dificultad; también había leído que era normal que los niños bilingües (que crecen en situaciones como la de mi hija) empezaran a hablar más tarde que el resto de sus coetáneos, así que hice oídos sordos a estos y otros comentarios.

 En abril nos fuimos a España y tuvo su primer shock importante (las veces anteriores en España, estaba conmigo y con mi familia), pues ya había hecho amistad en su Scuola italiana y aunque no hablaba tanto como los demás niños, estaba muy bien (mi hija es muy sociable, por suerte para ella). En cuanto llegamos a Sevilla, la llevé a una guardería y al inicio tuvo problemas para comunicarse, lógicamente, pero la adquisición de la competencia para expresarse en español fue increíblemente rápida (2-3 semanas y ya parecía que llevaba una vida en España). Yo me quedaba admirada cuando la oía recitar la poesía “la primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido”. Se integró muy bien en su colegio de Sevilla e iba muy contenta por las mañanas. Las maestras también me comentaron que había aprendido a comunicarse en español muy pronto (por necesidad: nadie la entendía si hablaba en italiano).

Cuando a finales de julio (3 años y medio) nos volvimos a Italia, no quería hablar italiano: había adquirido fluidez con el español y no quería esforzarse a hacer lo mismo con el italiano. Echaba de menos a sus amiguitas del colegio y a mi familia española. Cuando a mediados de septiembre empezó de nuevo la Scuola, no tuvo más remedio que adaptarse. Poco a poco empezó a sustituir el español por el italiano y ya ni siquiera conmigo hablaba español (excepto algunas palabras que intercalaba  en sus discursos italianos). Su nivel de italiano entonces creo que era casi el normal para su edad:  mucho vocabulario, aunque continuaba teniendo problemas con las estructuras gramaticales y mezclando ita-es… otra cosa que hacía era conjugar los verbos italianos en español o viceversa, un verbo español, como si fuera un regular italiano. Durante ese invierno veía los dibujos animados casi exclusivamente en italiano (ahora me doy cuenta de que cometí un error al no aprovechar para reforzar la lengua minoritaria en ese periodo). 

En marzo de 2011 llegó mi madre (que no habla italiano) a quedarse un mes con nosotros, antes de volvernos para España. Mi hija, al principio, no quería hablar con ella, incluso demostraba cierta “hostilidad”… pero poco a poco fue recuperando la confianza y se volvieron  compañeras de juego: mi hija se inventaba historias tipo rol-play y tenían sus conversaciones italo-españolas. Poco a poco iba introduciendo palabras en español en su vocabulario.  

Llegamos a España el 12 de abril, y dos semanas después (mi hija había ido al cole sólo 5 días, debido a las vacaciones de Semana Santa) en casa seguía hablando italiano. Cuando salíamos y encontrábamos gente, no hablaba, sino que para comunicarse utilizaba ingeniosamente los juegos de mímica o bien se dirigía a mí en voz baja en italiano, para que yo dijera algo a la persona a la que ella quería transmitir un mensaje.
Esta vez lo ha pasado mal. En el cole ha hecho amistades entre sus compañeros en seguida, pero también ha tenido salidas de genio por problemas de comunicación. Me decía que echaba mucho de menos a su papá, su colegio, su maestra… Las noches las pasaba un poco agitada, dormía fatal y estaba muy inquieta antes de irse a dormir. Tengo muchas anécdotas de esta  reciente fase; por ejemplo: un día me pidió en italiano que nos fuéramos al piso de arriba,  y cuando le pedí que me dijera “arriba” en español (que lo sabía de sobra), con tal de no acontentarme, me respondió “up”. 

Llevamos mes y medio en España y mi hija ya se ha relajado y habla más en español (incluso para dirigirse a mí), aunque mezclando el vocabulario,  la conjugación de los verbos y la formación de plurales. En el cole está muy contenta y se queda también a comer allí. Dentro del horario de la guardería, tiene también clases de inglés, y le gusta mucho ese espacio de juego, seguramente porque se encuentra en igualdad de condiciones que sus compañeros; además ella identifica el inglés con mi hermano, que vive en Irlanda .

 Otro espacio de juego que le he buscado y que le encanta, son unas clases de iniciación a la música para niños de preescolar: todas las tardes me pregunta si hay clase de música y su maestra me dice que en la música y el juego con los instrumentos ella ha encontrado también un momento lúdico en el que no necesita utilizar el español para comunicarse con sus compañeros.

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