Verde Envenenado.

Queremos ser más respetuosos con el medio ambiente, queremos alimentos más genuinos, buscamos la producción a Km0, los frutos de cultivo ecológico y evitar las bolsas de plástico y las bandejas de poliestireno.

Se podría pensar que viviendo al Sur de Sicilia, en un pueblecito rodeado por fértiles campos y verdes colinas desde las que se avista el mar, la cosa no debe de resultar difícil; de hecho aquí uno puede abastecerse de casi cualquier alimento sin pisar un supermercado o una gran superficie: hay señores que te traen los huevos frescos que sus gallinas ponen a diario, las verduras (ecológicas) de su huerto, hay quien fabrica el queso. La playa está a pocos kilómetros y hay quien trae pescado fresco al pueblo, aunque como también hay riachuelos de montaña, puede ser divertido echar una mañana pescando truchas. Las carnicerías traen la carne de criaderos cercanos, el agua del grifo tiene buen sabor y casi todas las familias tienen algún terrenillo con cuatro olivos de cuyas aceitunas, prensadas en la estupenda almazara local, sacan aceite para todo el año.

¿Cuál es, entonces, el problema?

El problema se llama “Polo Petroquímico de Priolo”: una macro-fábrica de gases y vertidos venenosos junto al mar, a veinticuatro kilómetros de mi pueblo. Toda la costa desde la parte Sur de Catania hasta Siracusa está contaminada desde hace años con ácido sulfúrico y mercurio, la fauna marina envenenada, los vertidos llegan hasta los acuíferos y contaminan los cultivos; ha habido casos de graves malformaciones en recién nacidos, atribuidas a las altas cantidades de mercurio presente en el pescado consumido por la madre, y las neoplasias van en aumento entre personas de todos los grupos de edad, superando hasta tres veces la media de la estadística nacional.

Se han realizado análisis en los sedimentos marinos de la ensenada de Augusta, encontrando altísimas concentraciones de mercurio (hasta veinte mil veces superiores al límite legal consentido), de níquel, cromo y cobre: Parece ser que hasta los peces han sufrido mutaciones genéticas.

Obviamente todo lo que cae alrededor de este Polo viene contaminado, pero ¿qué ocurre con los terrenos del interior? ¿Y los pueblecitos de montaña?

Mucha gente de la zona cultiva amorosamente su huerto libre de OGMs y pesticidas, ignorando que cuando llueve, sus lechugas, tomates, pimientos, fresas y uvas se están dando un baño de lluvia ácida.

Este dato ha sido comprobado en los charcos que se forman cuando comienza a llover: tienen un color ocre y un ph bastante ácido ¿Dónde? En un pueblo de montaña, a unos cuarenta kilómetros del Polo Petroquímico de Priolo y a unos setecientos metros de altitud. Los gases se condensan en la atmósfera y viajan con las nubes, descargando a veces, a muchos kilómetros de la fábrica.

Por este motivo, muchas veces prefiero comprar el pescado congelado y la fruta del Trentino (ejem…  el ecologismo a nivel personal tiene sus paradojas).

Por este motivo también, quiero reflejar mi preocupación en mi blog, denunciar esta situación vergonzosa y recordar en este post a una querida amiga y persona entrañable, que ha fallecido el mes pasado tras varios años de lucha contra el cáncer. Ti voglio bene, L.

Bilingüismo, Identidad, Bilingual, Multilingual, Identity, Spanish, Italian, Learning, Aprendizaje, Literatura, Books.

Bilingüismo Reflexiones Sin categoría